Desde pequeños somos felices, todo lo que nos rodea nos hace feliz, y sólo pensamos en nuestra felicidad. Cuando vamos creciendo, seguimos felices, pero también pensamos en la felicidad de los demás, de los que nos han dado esa felicidad desde pequeños, y cuando creces más, no te importa ser feliz o no si la persona que más amas en el mundo es feliz. Y sonreí. Y volví a pensar...Y me dí cuenta de que me equivoqué, que no importa si nosotros no somos felices y quien amamos sí...Porque, cuando la persona que amas es feliz, tu nunca puedes estar triste, por que su sonrisa, es el motivo de la tuya. Y llegó el metro y me subí, y pasé por miles de lugares, ví a miles de personas, de un montón de edades distintas, y a todas, las vi sonreir, las vi que me miraban pensando que yo sabía él por que eran felices... Y llegó mi parada, allí, en "Por ahí". Me baje, me acaricié el pelo, y me dirigí con mis tacones hacia mi destino, aquel que me perseguía desde aquella parada de metro: El ser feliz.

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