jueves, 15 de septiembre de 2011

En esa misma parada.

Sí, allí estaba yo, sentada en una parada de metro, cuando me dio por pensar...
Desde pequeños somos felices, todo lo que nos rodea nos hace feliz, y sólo pensamos en nuestra felicidad. Cuando vamos creciendo, seguimos felices, pero también pensamos en la felicidad de los demás, de los que nos han dado esa felicidad desde pequeños, y cuando creces más, no te importa ser feliz o no si la persona que más amas en el mundo es feliz. Y sonreí. Y volví a pensar...Y me dí cuenta de que me equivoqué, que no importa si nosotros no somos felices y quien amamos sí...Porque, cuando la persona que amas es feliz, tu nunca puedes estar triste, por que su sonrisa, es el motivo de la tuya. Y llegó el metro y me subí, y pasé por miles de lugares, ví a miles de personas, de un montón de edades distintas, y a todas, las vi sonreir, las vi que me miraban pensando que yo sabía él por que eran felices... Y llegó mi parada, allí, en "Por ahí". Me baje, me acaricié el pelo, y me dirigí con mis tacones hacia mi destino, aquel que me perseguía desde aquella parada de metro: El ser feliz.

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